jueves, septiembre 06, 2007

El beso

Hoy recibí una beso de la mujer más hermosa del mundo.

Bueno, es la más hermosa solamente si la comparamos con las otras mujeres en la compañía donde trabajo, y si la comparación se limita al departamento de sistemas y solamente mujeres que se llamen Norma.
Ni siquiera fue un beso muy espectacular o especialmente rico: fue un besito en la mejilla, de pajarito para despedirse de la jornada laboral. Un besito de amigos, de cuates.

Me puse a pensar que la mujer que amé, a la que estaba dispuesto a darle el alma, nunca me dio un beso parecido, ni nada que se le aproximara.
De hecho nunca me va a dar ni la hora.

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