sábado, junio 13, 2015

Leído: "Nueve futuros" de Isaac Asimov

Algunos de los primeros cuentos de Isaac Asimov, un poema y algunas notas curiosas.


Varios de los cuentos son ya tan famosos que algunas veces existen por sí solas o están recopiladas en otras colecciones.
El libro abre con un poema que tiene un título con traducción rara. Originalmente se llama “I just make them up, see!” (¡Los acabo de hacer, vean!), pero lo tradujeron como ¡Vale la pena leerme,vean! Creo que más que nada es una ocurrencia asimoviana, pero con un título mal traducido, como que se despierta la sospecha de que el poema completo esté mal traducido.

Las secciones siguientes también están clasificadas como poesía, aunque son fragmentos en prosa de notas de rechazo (“Rejection slips”, se podría traducir como “Resbalones de rechazo”, el título “Notas de rechazo” está bien, da la idea correcta, pero clasificarla como poesía es medio ridículo).

El primer cuento en el libro es “Profesión” (“Profession”). En el futuro a todos los humanos se les procesa para implantarles conocimientos en dos etapas: cuando son niños se les implanta el conocimiento para que puedan leer; y cuando ya tienen 18, se les implanta el conocimiento para que puedan ejercer una profesión. Para esto se hace un breve análisis de la configuración cerebral de cada uno para saber qué profesión es la que mejor puede ejercer, solamente que hay algunos individuos con una configuración cerebral tan única y diferente a los demás que no se le puede implantar alguna profesión y son enviados a un instituto. Al principio se les hace creer que es un instituto para débiles mentales a los que no se les pudo educar. El protagonista del cuento, George Platen, es uno de estos individuos y escapa del instituto porque sabe que él no es un débil manta. Poco a poco va reflexionando y aprendiendo que el instituto no es de débiles mentales, es una escuela, y que a él no se la va a implantar un conocimiento fijo, él va a aprender en libros, va a ser libre para pensar por su cuenta, va a inventar cosas ya generar nuevos conocimientos, y que el nombre real de la institución no es “para Débiles Mentales”, sino es “Instituto de Altos Estudios” y que su configuración mental no indica un defecto, sino creatividad.

El siguiente cuento es “La sensación de poder” (“The feeling of power”). Si en un futuro no tan lejano las máquinas llevan todas las cuentas y hacen los cálculos, ¿los humanos, que ya no necesitamos hacer operaciones matemáticas, realmente ignoraríamos la capacidad que tenemos de hacer todos esos cálculos, sumas, restas, etc.? ¿Y si alguien repentinamente descubriera que puede hacer estas operaciones, mucho más lentas y proclives a errores pero invulnerables a espionaje electrónico? El conocimiento generalmente conlleva una sensación de poder enorme.

El siguiente cuento es “La noche moribunda” (“The dying night”), una historia dentro del filón detectivesco asimoviano: un científico resentido clama que ha hecho un descubrimiento fabuloso, y que de hecho ya ha desarrollado un prototipo que funciona. Pero muere unas horas antes de que lo presente en público. Aunque la muerte fue por causas naturales (un ataque cardíaco), los papeles que probaban la verdad del descubrimiento han desaparecido. Los sospechosos del robo de los documentos son los antiguos colegas del científico (con ellos son con los que estaba resentido). Todos son astrónomos que trabajan en observatorios extraterrestres, todos tienen un fuerte motivo para haber cometido el crimen. En la escena no hay huellas ni pistas ni nada. Cualquiera podría ser culpable, solamente sus costumbres extraterrestres los pueden delatar, así que Asimov nos presenta un juego de ingenio para encontrar al culpable.

El cuarto cuento es el que se lleva las palmas, por lo menos es el más simpático: "En Puerto Marte y sin Hilda" (“I'm in Marsport without Hilda”). Ingenio, cinismo y muchas, pero MUCHAS ganas de portarse mal, al fin que Hilda no está. Otra vez un ingenioso y medio Deux Ex Machina juego asimoviano detectivesco. Se perdona la licencia literaria porque el cuento está muy divertido.

El siguiente cuento "Los Buitres Bondadosos" (“The gentle vultures”), una de esas rara avis asimovianas donde los protagonistas son extraterrestres. Cala muy profundo en una de las cuestiones éticas más peliagudas de la humanidad: ¿debemos ocasionar daño en aras de evitar una situación verdaderamente catastrófica? Sabemos que todo ser consciente tiende a no hacer daño a otro ser consciente directamente, pero todos lo hacemos si no vemos directamente el daño que hacemos (nadie mataría a un delfín, pero todos tiramos basura y echamos desechos al mar, aún sabiendo que esto va a matar a muchos delfines). ¿Los extraterrestres (hurrianos) deben empujar a la humanidad a una guerra nuclear para evitar que la agresividad y sed de sangre de los humanos conquiste la galaxia dentro de 500 o 1000 o 10,000 años?

Los siguientes tres cuentos tratan con dos de las ideas asimovianas más notables de sus inicios: Asimov pensaba que en vez de computadoras íbamos a tener una sola computadora que iba a servir y administrar a la humanidad: la Multivac. La segunda idea es que el futuro y todos los destinos humanos son predecibles, solamente que hay miles, millones de variables y estímulos que influyen en nuestro destino y futuro; pero si existiera alguna máquina lo suficientemente poderosa y capaz para conocer TODOS los detalles de cada persona en la humanidad, la máquina podría predecir el destino de la persona con un alta probabilidad de acertar (siguiendo las tradiciones medievales, en algunas historias en vez de máquinas superpotentes y poderosas, Asimov recurre a diablitos, extraterrestres y otros seres sobrenaturales). 

 El siguiente cuento, “Todos los males del mundo” (“All the troubles in the world” - Todos los problemas del mundo). Toda la humanidad ya está controlada por Multivac; como parte del trámite para volverse ciudadano terrestre, cada persona debe llenar un cuestionario largo y muy detallado para que Multivac tenga todos sus datos, de esta forma, Multivac puede hacer un análisis probabilístico de las acciones de cada persona, saber si es probable que vaya a cometer un crimen y así prevenirlo. En uno de los reportes diarios que entrega, Multivac predice un 17% de probabilidad de que se cometan dos asesinatos. Después de que personal del Departamento de Correcciones tratara de prevenir los asesinatos, y de que siguiera un par de pistas falsas, descubren que todo es una complicada trama para que Multivac sea asesinada, deducen que Multivac ya es tan compleja como cualquier ser consciente, y al cargarle todos los problemas y responsabilidades de la humanidad, Multivac lo único que quiere es morir.

“Mi nombre se escribe con S” (S as in Zebatinsky (spell my name with an S)), un físico nuclear acude con un numerólogo para tratar de cambiar su destino, después de que el numerólogo le aclarara que no es un adivino, sino un analista de estadísticas, le recomienda que cambie su apellido de Zebatinsky a Sebatinsky. Dado que tiene que hacer papeleo legal, su expediente circula por el Departamento de Seguridad de su ciudad donde su nombre resalta por su apellido extranjero y después de mucho sospechosismo paranoide típico de la guerra fría, los militares de seguridad deciden ordenar a la universidad de Princeton que lo nombre académico (profesor adjunto de física) para así tenerlo vigilado (cumpliendo así el sueño dorado de Sabatinsky) y también iniciar las investigaciones para desarrollar un escudo antirradiaciones, equilibrando así la carrera armamentista y reduciendo la posibilidad de una guerra nuclear. Al final del cuento nos enteramos que todo fueron manipulaciones probabilística de dos extraterrestres incorpóreos, Haround y Mestack que habían hecho una apuesta sobre el destino del planeta (anular la aniquilación nuclear).

“La última pregunta” (The last question). Quizá es el cuento más clásico y fundamental de toda l bibliografía de Asimov. En el cuento se describen diferentes estadios de desarrollo de la humanidad (desde el futuro terrestre, cuando Multivac es una computadora planetaria, cuando se empiezan a realizar los primeros viajes interestelares gracias al descubrimiento del hiperespacio y los saltos hiperespaciales, cuando se empieza a colonizar toda la galaxia, cuanto toda una galaxia forma un solo ser mental y cuando toda la humanidad, ya incorpórea e inmortal, forma una sola unidad mental) y en todas las etapas se le pregunta a Multivac ¿cómo revertir la entropía?, ¿cómo revivir a una estrella muerta?, ¿cómo evitar la muerte del universo? Han pasado tantos miles de millones de años que el universo muere en medio de su entropiía, llevandose a la entidad energética conocida como humanidad. Sin embargo, Multivac no muere porque existe en el hiperespacio, formado por algo que no es materia ni energía; simplemente existe. Hasta que muere el universo puede terminar de recabar datos acerca de la reversión de la entropía, pero ya no hay una humanidad a quién responderle la pregunta, y como el espacio-tiempo ya no existe, prepara su respuesta y una demostración en el hiperespacio donde no existe el tiempo. Al fin logra la conclusión de su demostración: simplemente dice HÁGASE LA LUZ....

“El niño feo” (Lastborn (the ugly little boy) – El último nacido (el pequeño niño feo)). Un cuento totalmente asimoviano: plano, técnicamente brillante, imaginativo..., y que se le fue de las manos a Asimov: un laboratorio está perfeccionando la técnica de la manipulación temporal. Su primer éxito es la extracción de un bebé neanderthal de su tiempo y su inserción a nuestro tiempo. A partir de este éxito, el laboratorio (Estasis, Inc.) cobra fama, relevancia y consigue muchos fondos y financiación. Contratar a una enfermera para cuidar al pequeño neanderthal y siguen recobrando algunos objetos de hace millones de años, de relevancia para paleontólogos y geólogos; sin embargo, cada objeto extraído tiene una deuda energética temporal y debido a eso no puede abandonar los campos de contención estásicos de los laboratorios, so pena de que absorban energía de generadores, transformadores, plantas de generación de energía, etc., es decir, si algún objeto extraído de su tiempo abandona el laboratorio, “chuparía” toda la energía disponible de los alrededores, de la ciudad de Washington, DC, que es donde está el laboratorio dejándola sin ningún tipo de energía durante un año aproximadamente, dependiendo del tamaño y complejidad del objeto extraigo, que tan difícil fue localizarlo, fijarlo como objetivo, etc. La única forma lógica de anular este efecto es regresar el objeto extraído a su lugar y su tiempo. Todo eso por el lado lógico, la extracción de un neanderthal también tiene una fuerte perspectiva sentimental: aunque técnicamente no es humano, es un ser consciente y lo suficientemente inteligente para aprender a leer y comprender algunas cosas, por ejemplo, que la enfermera (Srta. Fellowes) es su mamá, y claro, Edith Fellowes despierta todo su instinto materno. Así que por un lado, existe la persepectiva lógica: el niño neanderthel debe regresar a su lugar de origen y a su tiempo para anular toda la deuda energética que tiene, y por otro lado está el lado sentimentsl: el niño neanderthal ha sido criado como humano, ha aprendido a commer a base de que lo alimenten, ha aprendido a hablar inglés, a jugar y a la cultura del s.XX; regresarlo de golpe a su época significaría matarlo, y no se puede enviar a la Srta. Fellowes porque no hay deuda energética y allá no hay campo de estástis. Asimov desarrolla mucho la faceta sentimental e intenta (sin mucho éxito) disminuir la importancia de la faceta lógica, se tropieza con sus propios pies y logra una conclusión que, en mi humilde opinión, es totalmente insatisfactoria.

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