domingo, julio 06, 2008

El futuro I

"Y no pienso regresar,
aquí es donde debo estar.
No me preguntes
porque no lo sé"
- Café Tacuba.

Hace año o año y medio me empecé a preguntar cual era la situación global de fin de siglo, dónde estábamos, porqué habíamos llegado ahí y hacia dónde nos dirigíamos.

Obviamente, me encontré en medio de una vorágine de información, en un huracán de opiniones: algunas buenas, muchas malas y la mayoría que no decían algo útil, puras palabras bonitas, pero en un discurso hueco, como el de los políticos. Un montón de pistas falsas, como la discusión anual de la pena de muerte, las quejas periódicas sobre la violencia, la contaminación, la pobreza; y un montón de pistas útiles, llenas de información, pero muy difíciles de descifrar, de clasificar o de saber simplemente para qué servían: el caso Microsoft, Linux, el juicio contra Pinochet, las tendencias europeas, la política mexicana y latinoamericana, la conquista del espacio, el neoliberalismo, el capitalismo salvaje,... ¡Uff! Y a fin de cuentas todo tiene un significado diferente para cada uno.

Estas reflexiones se sucitaron a partir de un ensayo ciencia-ficcioñero; no recuerdo el título, me parece que fue algo que escribió Robert Silverberg en su librote Reflections & Refractions, pero la verdad es que no me acuerdo bien. De lo que sí me acuerdo es que en ese ensayo hablaba que muchas cosas que se consideraban ciencia-ficción a principios de siglo son cosa común ahora: el simple hecho de viajar en avión y poder viajar a otros paises en menos de un día, o tener un sistema de trenes urbano, como el metro.

Bueno, para no hacernos bolas (y hacernos cubitos, que es más divertido), empecemos del principio:

Una de las ideas clásicas cienciaficcioñera de siempre ha sido la aparición de robots: seres mecánicos que se convertirían en nuestros fieles y siempre eficientes sirvientes; los humanos nos desentenderíamos de trabajos físicos y extenuantes y tareas sosas y aburridas.
Los robots harían eso, mientras la humanidad se dedicaría a dirigir estas tareas, planear el futuro, conquistar el espacio y crear obras artísticas. Y todos felices comiendo perdices, ¿verdad?.... ¿VERDAD?
En este inicio del siglo XXI, ya estamos casi rodeados de robots y máquinas inteligentes; claro, los robots actuales no se asemejan ni remotamente a los que pensábamos que existirían en estos días. En realidad los robots y máquinas inteligentes -máquinas que nos ayudan a organizarnos, mantenernos comunicados, procesar mucha información y manipularla de forma conveniente- han invadido, sobre todo, el ámbito industrial.

"Bueno, algo es algo", dirá alguien. Lo lógico sería que se cumplieran las profecías de la contraparte humana, ahora trabajaramos menos, que fuéramos más libres, en fin, que el mundo se estuviera volviendo un poquito mejor, que fuera un lugar mejor para vivir. Pero no es así: cualquiera lo puede ver: cada vez es mas difícil vivir, todo se ha convertido en un objeto de compra-venta, en vez de felices, cada vez hay mas gente que se suicida; hay lugares donde no hay libertad, hay lugares donde la libertad se compra, y hay lugares donde tanta libertad produce un libertinaje que hace casi imposible vivir (violencia, pobreza, hacinamiento).
Así que mis reflexiones tan sesudas empezaron con la pregunta: ¿qué está pasando? Parece que estamos construyendo un mundo donde los humanos ya no tenemos cabida, ¿porqué? ¿Nuestros gobernantes son extraterrestres o demonios que odian a los humanos?
¿Porqué llegamos a este punto? ¿Cómo llegamos aquí? ¿Qué nos espera en el futuro?

No sé, no sé, solamente puedo convidarles mis reflexiones para que le echen un ojo, o como remedio para el insomnio.

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