jueves, noviembre 12, 2009

Literatura virtual

En el blog monorama de BEF, se publicó el punto de vista acerca de una poeta amiga de él; en ese post lanza algunas preguntas para iniciar una reflexión acerca de la publicación virtual comparada con la publicación real, a través de una editorial.

Dentro de su post, BEF no explica bien la terminología que usa; parecería que utiliza el término en línea para referirse a la publicación libre, sin algún tipo de supervisión ni restricciones.
Yo siempre he tenido la imagen de que los editores y editoriales sirven principalmente como supervisores y correctores, supongo que muchas veces llegan al extremo de ser coercitivas y hasta mutilantes siendo trivial si publican físicamente en papel o virtualmente (hubo revistas que se publicaban en diskette o en archivos ejecutables que uno podía bajar) o en línea, a través de internet.
La publicación libre, en contraste, es aquella en la que uno publica lo que se la da la gana, como quiera y cuando quiera. Igual que las publicaciones a través de editoriales, uno puede publicar en libros o revistas físicos (de papel, material de árbol muerto), virtualmente o en línea usando internet (en este caso es obvio que la publicación en línea es casi la única posibilidad, la publicación en medios físico también requiere medios económicos).

La publicación a través de editoriales tiene la gran ventaja de que los textos entregados son revisados para su revisión ortográfica, gramatical y hasta semántica, se puede uno topar con un editor listillo que tenga a la mano un buen consejo de escritura, sugerir temas o cambios que favorecen mucho al texto. Tiene la gran y horrible desventaja de que son entidades comerciales. Debido a esto pueden pasarse por el arco del triunfo la integridad de un texto y alterarlo para que sea "más vendible". O pueden situarse exactamente al otro extremo: proteger tanto su prestigio que rechacen casi todo excepto lo que ya ha demostrado su calidad y prestigio; desde su punto de vista, por supuesto.

La publicación libre tien la gran ventaja de poder experimentar literariamente, escribir uno lo que quiera y como quiera sin tenerse que apegar a criterios comerciales, "segmentos de mercado", censura o autocensura; es obvia la gran desventaja de falta de revisión y corrección ortográfica o gramatical. Muchas veces escribe uno con una semántica y/o redacción pobre y alrevesada que dificulta (inútilmente) la lectura. A cambio de estos escollos, la publicación libre le da a uno la libertad (valga la redundancia) de experimentar con el propio texto: en uno de mis cuentos, utilicé la palabra "redvista" para referirme a las revistas en línea, en red, como una traducción derecta de "netzine". Sin embargo, "redvista" nunca hubiera pasado indemne por algún corrector ortográfico, la palabra parecería "revista" pero con un error de dedo, una letra de más.
Hace muchos años ya, se me ocurrió el "lenguaje maldito" (inspirado por algunos errores ortográficos que he visto que se repiten mucho y la evolución de los lenguajes). Es simple español pero con ortografía modificada, alterada hasta hacerlo casi irreconocible, casi otro lenguaje (es muy curioso para mí que actualmente este tipo de escritura esté de moda entre lo jóvenes, desarrollado a partir de las abreviaciones usadas en los mensajes de texto por celular y por chat, como que sí sirve esto de ser cienciaficcioñero), por ejemplo, mi nombre en la red "Inge y los Malditos" podría comenzar a alterarse como "Ynje i loS MaldytoZ", agregando algunas Hs, letras dobles, guiones, apóstrofes, queda: "Yn'jeh i l'oSs nM-ha-lddythwosZ". Huelga decir que esto jamás podría pasar una corrección ortográfica o gramatical.

Personalmente nunca he publicado a través de una editora, pero llevo un poco más de 15 años publicando en la red (sí, aún antes de facebook, los blogs, WWW o las listas de correo había BBS y transferencias FTP) en forma libre y sí, tengo la libertad de publicar lo que quiera, donde quiera y con la frecuencia que quiera (o pueda). Una de las grandes ventajas y desventajas de la publicación libre es que no está apoyada en dinero. Como lo mencionaba, la falta de restricciones económicas da una gran libertad creativa. Pero en el mundo físico, en el mundo real, uno necesita dinero para comer, para vestir, para poder seguir vivo (es moral o inmoral, está bien o mal, eso depende del criterio de cada quién), y dedicarse a la chamba no deja mucho tiempo para escribir.
Otro punto muy importante es la venta de textos. Siempre he considerado inconveniente (o por lo menos incómodo) el hecho de que uno tenga que comprar un libro sin saber realmente si es de un estilo que a uno le guste, o por lo menos si a uno le resulta interesante. Esto no sucede con los textos libres. Uno los empieza a leer y si a uno le gusta o le interesa, sigue leyendo (es muy interesante señalar que muchas tiendas de libros ya están tomando nota, algunas regalan el prólogo, presentación o primer capítulo como PDF o archivo de texto).

En su post, BEF menciona lo digital como algo efímero; solamente qusiera comentar que he puesto casi todos mis cuentos en mi sitio a partir de 1998 y siguen ahí, a disposición de quien quiera leerlos. Y no, no creo que publicar a través de una editora o vender cualquier tipo de texto sea malo o que sea un delito el hecho de que las editoriales quiera ganar dinero a través de la publicación de la obra de un escritor; es simplemente diferente a publicar en forma libre,no es algo malo ni peor, mejor o más recomendable moralmente.

Cada idea tiene sus ventajas y desventajas, yo sólo puedo hablar de mis experiencias.

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