lunes, agosto 25, 2008

Hitler y la teoría de las manzanas podridas.

Todos hemos oído esa teoría: se supone que la gente, la sociedad, los humanos en sí somos buenos o por lo menos decentes, y los que se portan mal, los malos o malosos, sin excepciones, son "manzanas podridas" en un manzanal que podría estar totalmente sano.

Adolf Hitler es el ejemplo más sobresaliente, la manzana más podrida entre toda la pobredumbre humana: era ignorante y violento, arrogante e hipócrita, fanático y racista, etcétera y más etc.

Pero Hitler inició su carrera al poder como un vago sin oficio ni beneficio, un fracasado con deseos de gloria artística, al igual que otros miles de vagos en la Alemania pre-fascista. Hitler simplemente tenía un poco más de habilidad verbal que los demás y una convicción más fuerte en su fanatismo. Otros, igual de ignorantes y fanáticos que él, lo alentaron y encumbraron. Pero igual pudo pasar con cualquier otro vago o fanático; todos ellos fueron producto de un momento de la historia de una Alemania en crisis, desmoralizada, sin esperanza. Ninguno era "manzana podrida", más bien fueron fruto de una forma de pensar racista, xenófoba, ignorante y fanática; todos y cada uno de ellos fueron el resultado de la forma en cómo funcionaba y pensaba su sociedad.

En la actualidad ya estamos confiados en nuestra educación y libertad de pensamiento, en nuestra democracia y la vigilancia en que ya no haya manzanas podridas, pero muy pocos son los que se han atrevido a rascar en la superficie, muy pocos son los que han analizado y se han dado cuenta que nuestro sistema social sigue igual que hace 50, 60 o 70 años, no ha cambiado desde hace un siglo; la sociedad sigue fomentando la ignorancia, xenofobia y racismo, nuestra democracia se basa en que toda la sociedad participe y elija lo que piense es mejor. ¿Y si la sociedad está formada por masas ignorantes y fanáticas? ¿Y si la gente es xenófoba y racista?, la posibilidad que se antoja más obvia es van a escoger a alguien igual de ignorante, xenófobo y racista que ellos. No es necesario ser una manzana podrida, solamente se necesita ser un fruto típico del sistema y estar en el lugar y momento correcto.

El ejemplo más obvio es George W. Bush: parecería insólito que alguien de sus características haya accedido al gobierno de la nación más poderosa de la Tierra. Ha arrastrado a Estados Unidos a una de sus crisis más complicadas, ha empezado guerras en países que tuvieron la mala suerte de ser refugio de fanáticos, xenófobos e ignorantes igual que él y que tienen petroleo, por supuesto; ha asesinado a miles de personas por su "lucha contra el terrorismo" donde los terroristas son los que él designa.
Pero a fin de cuentas no es una manzana podrida, no es alguien malo que está donde no debe estar. Es tan sólo el fruto de un sistema social que premia a "humanos" como él.

2730.12

3 comentarios:

Anónimo dijo...

hitler fue lo mejor que le pudo pasar a este mundo su liderasco revivio a alemania y la saca de la verguenza de la primera guerra mundial...el fue el primer politico militar que se attrevio aretar al mundo y casi lo logar.....
1. la guerra futura sera terrible y sangriente, la guerra sera lo que yo quiera que sea, la guera soy yo.

2.En la guerra solo sobrivivira quien deba sobrevivir, no debiles, no pestes, no escorias solo los capacitados para vivir.

Israel Laureano Lazcano dijo...

Alemania estaba totalmente desolada y de rodillas a finales de la década de 1920, y sí, Hitler le devolvió la confianza a los alemanes y los sacó de la depresión económica y moral.

Es muy curioso considerar el contexto de que, a partir de 1945, otra vez Alemania estaba totalmente desolada, desmoralizada, destrozada (en todo sentido, económico, físico y moral), endeudada, odiada por todo mundo y en los años siguientes hasta dividida por las fuerzas capitalistas y socialistas... y a pesar de eso mantuvo liderazgos fuertes, inteligentes y progresistas. Salieron adelante trabajando, educándose, produciendo cosas tanto físicas como intangibles (conocimiento). Hoy Alemania es el país más poderoso de Europa y uno de los más ricos del mundo, y todo esto lo consiguieron sin odios, sin guerra, sin ejércitos, sin amenazas, sin ayudas ni injerencias extranjeras... y sin líderes fanáticos, ignorantes, racistas y xenófobos como Hitler.

De nuevo: las condiciones sociales en la Alemania post-Primera Guerra encumbraron a vagos como Hitler, pero las condiciones socio-económicas post-Segunda Guerra ya exigían un liderazgo inteligente y progresista, no fanático y guerrero. Una sociedad informada y progresista encumbra a líderes inteligentes; lo contrario también es cierto: una sociedad retrógrada e ignorante va a encumbrar líderes ignorantes y fanáticos.

M dijo...

EL CAMINO AL INFIERNO ESTA PAVIMENTADO DE BUENAS INTENCIONES...