lunes, octubre 05, 2015

Leído: “Órbita inestable” de John Brunner, editorial Martínez Roca, 1985.

Órbita Inestable by John Brunner
My rating: 5 of 5 stars

Brillante, compleja, deslumbrante..., como todas las obras de Brunner, principalmente su llamada "trilogía del desastre" (Todos sobre Zanzíbar -Stand on Zanzibar-, Órbita Inestable -The Jagged Orbit- y El rebaño ciego -The Sheep Look Up-), resaltando desde un punto de vista sociológico y sicológico los defectos sociales que ya se destacaban desde finales de le década de 1960:
* Todos sobre Zanzíbar - sobrepoblación y extremismos políticos.
* Órbita inestable - racismo y segregación extrema, miedo social alimentado por los medios y evolución de la ignorancia sobre la racionalidad.
* El rebaño ciego - Desastre ecológico.

En "Órbita inestable", Brunner nos muestra un futuro (el libro fue escrito en 1969 y está situado en 2014 en EUA, lo que era el futuro para él es el pasado para nosotros. Muy cienciaficcioñero) donde la segregación racial es extrema: la sociedad está dividida en blancs (blancos) y nigblancs (no-blancos). El tejido social está totalmente dominado por el miedo racial de la sociedad blanc hacia los probables disturbios violentos nigblancs a tal grado que los nigblancs tienen sus propias ciudades donde los blancs no son bienvenidos. Este miedo está alimentado y fomentado por la poderosa y amafiada familia Gottschalk cuyo objetivo es venderle armas a ambos bandos, fomentar el odio en los nigblancs para que hagan disturbios y ataques exigiendo “sus derechos” y fomentar el miedo entre los blancs para que compren armas más poderosas (y caras) que las de los nigblancs, aparte de todos sus sistemas de alarma, defensa y hasta agentes que forman cuadrillas y ejercicios autodefensa para saber qué hacer en caso de ataque.
También se nos describe un estatus cultural de la sociedad realmente espeluznante (supongo que porque eso es realmente lo que nos está pasando): a pesar de los avances tecnológicos, la sociedad ha preferido replegarse a la ignorancia, creencias y tradiciones: otra de las empresas más poderosas de este futuro se dedica a vender ídolos de plástico llamados Lar, ofreciéndolos a la gente como “dioses personalizados” después de un análisis detallado de su personalidad y costumbres. Otro aspecto social es la creencia en los oráculos ofrecidos por pitonisas, que llegan a tener el estatus de estrellas del espectáculo.
Pero el aspecto más triste es el sicológico: toda la sociedad debe ser igual, es decir, cada individuo debe comportarse uniformemente, de manera ordenada y predecible, cuidando exclusivamente sus intereses como individuo; cualquier rasgo de originalidad, responsabilidad social, pensamiento independiente o solidaridad es castigado con el internamiento a un hospital de “salud mental” donde los análisis computarizados son los que indican si uno es “normal” o no.

Todo este contexto es presentado y explicado poco a poco en la trama, por la forma en que actúan los personajes y lo que dicen. El ambiente está perfectamente integrado en el desarrollo dramático de la trama y la interacción de los personajes, una novela muy bien trabajada literariamente.

La trama empieza presentándonos a uno de los personajes principales: Matthew Flamen, un presentador de televisión (a este tipo de reporteros se les llama “hurgones”, palabra derivada de “hurgar”, a la TV se le conoce como Tri-V dado que hace tiempo ya se maneja la holografía). A diferencia de lo que ocurre con el mundo real, los hurgones ya están a punto de desaparecer. En la spciedad se ha fomentado tanto la apatía y el individualismo que a nadie le interesan los escándalos. Flamen tiene que ser muy cuidadoso y perspicaz en sus investigaciones para mantenerse del lado de la verdad y causar un impacto social lo bastante fuerte para seguir al aire. Con él conocemos la importancia de los Gottschalk, la sospecha de sus luchas internas por el poder y los indicios de que quieren introducir a un agitador racial, el inglés Morton Lenigo a Estados Unidos con fines desconocidos y oímos de la empresa Lares & Penates Inc., responsables de los Lar.
Otro de los personajes principales de la novel es Lyla Clay, una jovencita (casi adolescente) que trata de ganarse la vida en esta sociedad y futuro atemorizador y horrible, con ella conocemos el ambiente de terror e incertidumbre de los blancs hacia los nigblanc, la Tri-V y la violencia extrema de le sociedad al grado que tienen que usar trampas mortales en las entradas de sus departamentos. Las mujeres tienen que usar yashes (Brunner no los explica, pero queda claro su uso, son una especie de burkas (vestido para las mujeres, se ve como si se pusieran una sábana encima para disfrazarse de fantasmas, excepto que las burkas tienen una rejilla de tela en la cara para que las mujeres puedan ver y respirar). Lyla trabaja como pitonisa mientras su pareja, Dan trabaja como su mackero (diciéndolo educadamente: su representante artístico).
El tercer personaje principal es James Reedeth, sociólogo - sicólogo de hospital de salud mental de Ginsberg, con él se presentan diversos aspectos sociales: a importancia y dependencia absoluta de las computadoras, inclusos para saber si somos normales o no, el manejo de las leyes y tendencias sociales.

Con estos tres personajes, la cosas que hacen, con todas sus relaciones, sucesos nos vamos enterando del estado de la sociedad en el s. XXI y se nos presentan muchos otros personajes, la mayoría son secundarios, pero algunos llegan a tener trascendencia en la trama como:
*Pedro Diablo: también hurgón, pero de la Tri-V nigblanc, expulsado de Blackbury, la ciudad nig más importante debido a extremismos raciales (si hubo un blanc en tu familia hace, digamos 3 generaciones, tú ya no eres un nigbanc “puro”).
*Harry Madison: nigblanc internado en el hospital Ginsberg para “recuperar” su sanidad mental, aunque Reedeth sospecha que en realidad está ahí porque está más cuerdo que la mayoría. No pueden darlo de alta debido a papeleo burocrático.
*Elías Mogshack: Director del hospital Ginsberg y proponente del individualismo social donde todos somos iguales y cortados con la misma tijera, al grado que las máquinas deben poder procesarnos estadísticamente. Si no encajamos, somos anormales. Para eso está el Hospital Estatal Memorial Ginsberg para los desarreglos Mentales.
* Xavier Conroy: Profesor de sociología refugiado en una universidad de segunda clase en Canadá. Enemigo de Mogshack y sus teorías individualista. Él defiende la idea de que la solidaridad, unión, creatividad e inteligencia definen a un ser humano y que es casi un pecado el dejar que las máquinas nos clasifiquen.
Portada de la primera edición en inglés. Ace Books, 1969.

La trama se va desarrollando lenta y dolorosamente, mostrando los aspectos más tristes y desalmados del futuro, pero toda la narración y la acción van en crescendo, es decir, cada vesz más rápido y de más impacto: varios acontecimientos (a primera vista sin importancia) hacen que todos los personajes principales y algunos secundarios (que aquí muestran su trascendencia en la trama) confluyan e interactúen en un mismo lugar, dando a conocer situaciones que logran un clímax que desata la esperanza para la humanidad.
Una de las subtramas que conducen a este clímax:
El Mayor Black es el dirigente de la ciudad de Blackbury, en un arranque de megalomanía hace traer a Herman Uys, el mayor experto racial sudafricano que determina que Pedro Diablo no es un nig “puro” y por lo tanto el Mayor Black lo expulsa. Por contratos legales entre la población nigblanc y el gobierno Federal, Pedro Diablo no puede quedarse sin trabajo, así que es reasignado para trabajar con uno de lo últimos hurgones: Matthew Flemen.

Cuando todos los personajes están juntos, intercambian los fragmentos de información que tienen y se dan cuente del diabólico plan general de los Gottschalk: ellos facilitaron la entrada del agitador y fanático racial Morton Lenigo a Estados Unidos para organizar disturbios utilizando a los nigblancs para dar un golpe de estado y recuperar lo que “por derecho les pertenece”.Pero en realidad a los Gottschalk sólo les interesa que llos nigblanc estén alborotados para venderles armas de última generación, causarles un pánico absoluto a la población blanc y venderles así un arma (una especie de tanque urbano) capaz de resistir ataques y con el poder destructivo suficiente para acabar con una ciudad; claro, esta arma es cara y se las venderían a lo blancs a plazos.
Para lograr tener estadísticas y tendencias sociales (y pronósticos de ventas) reales, la poderosa familia Gottschalk desarrolla una computadora increíblemente compleja y que es capaz de hacer algo digno de ciencia ficción: ocupar una parte de la conciencia de un humano con personalidad en ruinas y que no se puede reconstruir, y convivir con humanos reales. Al final de la novela nos enteramos que esta computadora (conocida por el nombre de Robert Gottschalk) ha ocupado la mente de Harry Madison (que originalmente sí ha sufrido impactos sicológicos tan fuertes que prácticamente es un retrasado mental), a partir de esta ocupación (una especie de control remoto) es que Harry muestra una mente clara, enfocada, sólida y grandes habilidades con los aparatos electrónicos, aparte de habilidades casi sobrehumanas (a duras penas explicables por un excelente estado físico y un entrenamiento militar digno del mejor soldado). Él es el que explica todos sus análisis estadísticos, llena los huecos e incógnitas acerca del plan Gottschalk, y todo lo hace para tratar de hacer un cambio de rumbo debido a que los pronósticos de ventas son nulos: las estadísticas indican que los blancs van a estar tan asustados, que les van a tener miedo incluso a otros blancs que compren el nuevo armamento, los van a linchar incluso por el hecho de que tengan el poder económico suficiente para comprar el armamento.
Robert Gottschalk (o Robot Gottschalk o Harry Madison) les da esta información para evitar el desastre financiero y después se desconecta dejando a Harry Madison como una humano que apenas y puede reconocer dónde está y que sí necesita estar en el hospital de desarreglos mentales, mientras los demás tienden a actuar conforme a lo que acaban de concluir:
*Pedro Diablo regresa a Blackbury donde les explica a los cabecillas de los disturbios que todo es un plan de los Gottschalk para usar a todos los nigblanc como peones, incluso desenmascara a Morton Lenigo como un fanático embaucador que quiere seguidores para que la sociedad funcione con él quiere.
*Matthew Flemen decide seguir como hurgón desenmascarando el plan de los Gottschalk y la teorías individualistas y deshumanizantes de Elías Mogshack.
*Xavier Conroy regresa a dar clases en su universidad en Canadá, satisfecho por enterarse de que muchas personas clave están convencidas de que la verdadera humanidad no es el individualismo y la desunión, sino la solidaridad, la creatividad y el respeto a la inteligencia.
*Lyla Clay decide dejar de ser pitonisa y regresar a estudiar bajo la tutoría de Conroy.

Es de destacar que el fin de la novela presenta un diálogo entre Clay y Conroy donde se exponen los puntos de vista del propio John Brunner ante los retos de desunión de la sociedad. Muy bien trabajado literariamente, aunque en dos o tres ocasiones se le van las patas.

Como decía yo a principio de este escrito: es una novela brillante y compleja que no le otorga concesiones al lector. Quizá en una primera lectura se revele confusa e impenetrable, pero una segunde lectura muestra el brillo escondido tras la complejidad.

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4973.18