domingo, julio 18, 2010

Obama, el maderista.

Hoy se conmemora otro aniversario de la muerte del entonces presidente Benito Juárez García (21 de marzo de 1806-18 de julio de 1872).
Es muy curioso cómo trabaja la mente humana, a partir de algunas caricaturas políticas estadounidenses ridiculizando las actitudes, promesas y decires de Barack Obama y a raíz de este aniversario de la historia política de México, se me ocurrieron algunas analogías entre el gobierno de Francisco I. Madero en México (presidente de México del 6 de noviembre de 1911 al 19 de febrero de 1913) y la administración de Obama (presidente de Estados Unidos desde el 20 de enero del 2009).

Francisco Madero se hizo cargo de la presidencia de México después de más de 30 años de administraciones porfiristas (técnicamente hablando, José de la Cruz Porfirio Díaz Mori fue presidente de México durante 29 años y medio, pero los presidentes que hubo ente reelecciones fueron títeres del porfirismo), se encontró dirigiendo a un país en ruina social, lleno de injusticias y desigualdades. Había dinero e inversiones, sí, pero eran exclusivas para los ricos y las compañías extranjeras. El pueblo llano era explotado, esclavizado, sufría injusticias, torturas, pobreza, hambre, dictadura y cacicazgos.
Madero se encontró con miles de peticiones (y exigencias) urgentes de justicia social, de atención poblacional, pero al mismo tiempo se tuvo que enfrentar con una vetusta y monolítica maquinaria económica que funcionaba solamente con la dictadura y la oligaquía económica porfirista, aparte tuvo que soportar -políticamente hablando, claro- una fuerte reacción de políticos y líderes sociales neo-porfiristas y conservadores que clamaban el conservadurismo y el regreso al status social y a la "paz" (pax porfirista, dicen unos, paz de cementerio, decimos otros) de las administraciones anteriores.

Ni por un segundo hay que pensar "pobrecito Madero", pobres los idiotas que ni siquiera se dan cuenta de sus idioteces; Madero siempre supo del verdadero desastre mexicano, siempre supo del "tigre" dormido del que habló Porfirio Díaz. Madero siempre supo que iba a ser difícil, MUY difícil. Lo que sí hay que pensar es que Madero no tuvo la maña política, la habilidad, la astucia para poder enfrentar todos los conflictos que se le estaban echando encima.
Pero lo peor fue la prensa (en ese entonces el único medio de comunicación), después de unos meses de administración maderista, y al ver que no había resultados (y ante las incansables embestidas de los pro-porfiristas), también le brincaron al cuello y lo empearon a tachar de soñador, despilfarrador, de arrastrar a México a sus alucionaciones, etc., etc.


Pienso que algo muy parecido le ha tocado en suerte vivir a Barack Hussein Obama II, le tocó llevar las riendas de un país multicultural y multiétnico después de 8 años de una desastrosa administración bushiana que arruinó a Estados Unidos en todas las formas posibles: económica, moral, social, política, de liderazgo mundial, etc.
Al igual que Porfirio Díaz, George W. Bush logró que Estados Unidos diera una imagen, una apariencia de riqueza (la prueba está en que todo mundo odiamos a los estadounidenses, pero todos siguen queriendo irse para allá), pero en realidad dejó una sociedad racista, fanática y tonta, adoradora del dinero y las frivolidades, violenta y en bancarrota.
Al igual que Francisco I. Madero, Barack Obama llegó a la presidencia prometiendo justicia, cambio político y social, avance, ..., e igual que Madero, se ha encontrado una hidra de 100 cabezas (en vez de las míticas 7, es debido a la inflación, ustedes saben...), y las ha estado tratando de resolver, una a una.
Por las caricaturas y noticias de la prensa de Estados Unidos, también me he dado cuenta que a Obama le sigue pasando igual que Maderoo: la prensa (y la TV, y el radio, y ..., los medios de comunicación en el s.XXI ya son más variados) ya se le echó encima (y/o ya cedió a la presión de las ramas derechistas y conservadoras estadounidenses) y le critica su idealismo, sus promesas y sus decires, su política y falta de resultados, etc.
Ser escéptico está bien, no creer en algún ídolo, mesías o líder está mejor, incluso ridiculizar a Obama y sus errores está bien, después de todo, para eso son las caricaturas. Pero, ¿no merece un poquito de análisis?, ¿no merece que las críticas estén un poco mejor documentadas? Es decir, muchos estadounidenses tienen una visión bastante deformada de sí mismos, un poco plana, caricaturezca, sin perspectiva mundial, ¿no sería mejor criticar con una perspectiva más amplia?, después de todo, los EUA tienen la ventaja (encima de casi todo mundo) de tener puntos de vista multiculturales, ojalá el racismo no les gane la partida.

A casi 100 años de que se celebre el incio de la revolución mexicana, el triunfo del maderismo y el antireeleccionismo sobre la dictadura porfiriana. Hoy hasta le llaman "el ángel de la democracia" a pesar de que en su tiempo todo mundo quería bailar en su tumba.
Cuando pase el tiempo, ¿cómo van a recordar a Obama? ¿Como el que dijo "Yes, we can"? ¿O como el que pensaba "Yes, we hope"?

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