sábado, mayo 24, 2008

Hacia la vejez

Es un buen tipo mi viejo
que anda solo y esperando
tiene la tristeza larga
de tanto venir andando.
- Piero.

Uno mira hacia atrás y se pregunta cómo serían las cosas si las circunstancias de la vida hubieran sido diferentes hasta que uno se da cuenta que eso es una tontera.

No es posible cambiar las circunstancias que lo afectan a uno a lo largo de su vida, todo lo que uno puede hacer es adaparse a lo inevitable, prepararse lo mejor posible para el futuro y prevenir lo mejor posible los problemas que podamos preveer.

A sus casi 72 años, Israel es un viejo con muchas menos capacidades que se contemporáneos: Vicente y el chino bonito tienen casi exactamente su edad, pero ellos ni siquiera tiene que usar bastón u otras ayudas para caminar. A pesar de sus estudios de medicina, nunca se preparó para el futuro, ni siquiera mentalmente: ni ejercicio, ni conocimientos ni experiencia ni nada.

La creencia popular dice que la edad trae sabiduría y experiencia, pero nunca han mirado en os ojos cansados y vacíos de un anciano: sin suficiente información la sabiduría se queda hueca, queda en pura pretensión o simplemente es inexistente; vivir mucho no significa tener experiencia: la experiencia viene de tener diferentes vivencias, de haber visto y oido muchas cosas, de conocer o haber estado en muchos lugares, en esta época de información, de civilización global y comunicaciones casi instantáneas, se ueden saber muchas cosas y conocer muchos lugares a través de libros, internet, etc. (Incluso tiene uno la posibilidad de contextualizar esta información o asimilarla así como viene, casi a nivel de chisme).

Vivir mucho tiempo tiene la ventaja única de la perspectiva en la vida: quizá a los veinte años a uno le rompieron el corazón, en ese momento la vida es muy dolorosa y sin sentido, pero a los ochenta uno hasta recuerda esos tiempos con cariño y nostalgia. Quizá a los treinta uno se queda sin trabajo y con muchas cuentas por pagar; en esos momento uno entra en depresión y desaliento, pero a los ochenta años tiene uno la perspectiva de ver hacia atrás y sentirse orgulloso por haber tropezado y caido en la vida, pero haberse levantado otra vez y seguir su camino, o puede uno mirar hacia atrás y arrepentirse hasta los huesos del error de haberse quedado en el suelo cuando se tropezó en la vida.

No es que Israel sea un anciano, pero su consumo desmedido de picantes, condimentos y grasas animales solamente le han dejado una úlcera que puso en peligro su vida y una presión alta que le está quitando la vida y la mente poco a poco.
Siempre fue un gran caminador, rápido y firme, ahora ya camina lerdo, como en el canto de Piero. La vejez siempre conlleva un cierto desgase anatómico y fisiológico, pero ninguna enfermedad debe considerarse "natural" de la edad avanzada.

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