viernes, noviembre 30, 2007

Doblado pero no roto

¡Ay ramita de la esperanza, dóblate pero no te rompas!

Las ilusiones y los sueños son como ángeles que abandonan nuestros cuerpos, pero los que tenemos la mala suerte de estar malditos tenemos alucinaciones que son como demonios que no quieren salir de nuestros cuerpos ni dejarnos en paz.

Muchas vidas pasadas me han enseñado que muchas veces uno camina en la oscuridad, entre tinieblas, sin saber dónde o cómo caminar, sin saber a dónde ir.
Naty me enseñó que hay luces que guían nuestro camino. Que nos dan calor. Que nos quitan el miedo. Que nos dan la esperanza de un sendero, de un camino.

Naty me enseñó eso, pero los malditos me enseñaron que esa luz no es mía.

Llevo muchos años con una carga sobre mí, con un par de toneladas que no deberían estar ahí. Hace ya muchos años que una amiga del corazón, Mónica, me hizo prometerle que no iba yo a morir aplastado bajo esa carga. Naty me hizo prometerle que jamás iba a volver a alzar la mano contra mí mismo.
No me está ganando el peso, ni me voy a dejar caer, pero..., es que..., a veces..., me siento cansado..., es mucho tiempo..., y siento que me he roto.

Por Dios que no es así...
Pero...
sólo...
necesito descansar.

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